

El pabellón de oro fue publicada en 1956 y esta basada en acontecimientos reales, tales como el incendio de un famoso templo budista a manos de un joven novicio. El personaje principal es un joven llamado Mizaguchi, quien a temprana edad sufre la perdida de su padre y este suceso lo lleva a una serie de eventos que tendrán como consecuencia una serie de trastornos de orden psicológico muy interesantes: una motricidad entorpecida, un tartamudismo desesperante, etc. Poseedor de un físico delgado y frágil, y de un tremendo complejo de inferioridad, Mizaguchi emprende un viaje interior de consecuencias evidentes y asombrosas, al ser admitido en el monasterio del Rokounji, gracias a la benevolencia del Prior. Dentro de este monasterio se encuentra el Pabellón de Oro, por el cual desarrolla una extraña fascinación patológica, que dara pié y también, vuelta a toda la historia. A través de este personaje, Mishima nos deja ver muchas de las ideas que lo identificarán y representarán, hasta el día en que -derrotado en sus intentos de devolverle todos los valores olvidados a su patria- decidió hacerse un sepoku o vulgarmente conocido como hara kiri en plena televisión nacional: sus ideas estéticas, sus obsesiones, la amistad, el amor, su sexualidad, el arte, etc. No hay mucho más que agregar, este es quizá el libro más bellamente escrito -esto lo digo en un sentido estético- de toda su obra. Lo anterior encuentra sentido en el tema mismo, la fascinación por el arte, diferenciado por ejemplo de Confesiones de una Máscara que es un vertedero Ético, donde muestra el origen de las ideas que más tarde, lo llevaran a levantarse en armas. Una vez más, si no conocen a este extraordinario autor, a quien también le fue negado el Novel, este es un texto ideal para adentrarse en su mundo.
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