martes, 8 de septiembre de 2015

Now's the time

A principio de los cuarenta en el club Minton’s Playhouse, en Nueva York, se reunían casi todas las noches los creadores de un nuevo sonido: Thelonious Monk, Kenny Clarke y Dizzy Gillespie. Décadas atrás, reuniones de este tipo, encabezadas por Tristan Tzara y su Cabaret Voltaire, habían dado origen al  Dadá y con él al Surrealisme. Para 1944 ese sonido en gestación llegó a la calle 52 donde Gillespie y Parker comenzaron a trabajar con todas las posibilidades que les permitía. El bebop contenía la estructura tradicional del jazz, sí, pero era otra cosa. Su construcción era más ágil, más trepidante, llena de vértigo.

El resto del texto en la Revista Parteaguas

sábado, 15 de agosto de 2015

Del poemario que nunca escribiré

Eres encuentro inesperado.
Eres la noche y sus murmullos,
sus voces dis uelt as:
                                   intermitentes reverberaciones.

Fluir de luz.
                        Derramarse luz.

La luna mana en ti toda la noche profecías.

            De tus senos brota un olor de yerba fresca,
en tus manos germinan mundos,
eres un árbol lleno de pájaros.

Entre tus piernas habita
un pozo de aguas convulsas,
oscuridad en oleaje.

En el jardín de la noche
se enarbolan sinfonías,
Una oscura nota de piano
se suspende en el vacío.

Eres Luna niña.
Eres trasparencia derramada.
Eres bosque y canto.
Eres sueño y voluntad primera
que reúne en sus labios
un puñado de constelaciones.


Eres Luna niña.