martes, 1 de marzo de 2011

Un año más de Oscar...

El pasado domingo se cumplió una entrega más de los premios Oscar y este año, a diferencia de otros, no hubo tantas sorpresas. Ya en una entrada anterior había comentado que el objetivo de estos premios no era galardonar el Arte del hecho cinemático, sino la industria que lo permite. Dadas las circunstancias, este premio, es una gran sala de publirelaciones donde se reúnen todos los involucrados a beber un noche. No me sorprendería que después de la entrega se sellaran tratos, presupuestos y demás; algo así como el Sanborn's de los azulejos de la Ciudad de México, donde se decidían Presidentes de la República y otros tantos puestos y presupuestos.
Los anfitriones (James y Ane) pecaron de graciositos, no me escamo ni me alarmo, pero una cosa es atraer un público más joven y otra la de hacer chistes pendejos. En serio, alguien le pareció gracioso (en un sentido de humor-como-respuesta-a-algo-gracioso) ver a James enfundado en un vestido rojo, digo, eso me hubiera atacado de la risa si fuera Jhonny Knoxville en la entrega de los MTv's, digo, ahí todos saben que van a hacerse pendejos.
En fin, Trent Reznor ganó Oscar por su participación musical en Social Network (que hueva de película) y está bien. Digo, a mí me gustaría, en un mundo perfecto, el líder de NIN participaría en otras producciones. Se me viene a la mente la extraordinaria participación de Jhonny Greenwood en There will be blood o Petroleo Sangriento, como se conoció aquí en México. Inception (El Origen) se llevó varios premios, destacado fotografía, lo cual celebro, si bien es una película con mucha animación en CGI, las grandes escenas, fueron filmadas sobre escenarios reales. Creo que hay justicia con Natalie Portman y con Collin Firth, dos actuaciones fenomenales. Tom Hooper gana el premio a mejor dirección, creo que justo, aunque también lo hubiera sido si lo ganara Aronofski. El premio a mejor película era de dos, nuevamente ratifico mi desacuerdo (como si a alguien le importara) sobre la designación de 10 películas en la contienda. Pese a lo que los gringos piensen, Social Network no merecía estar nominada a mejor película, ¿alguien me puede dar razones especificas y técnicas de porque esa película merecía estar ahí?
Película extranjera se lo llevó In a Better World de Dinamarca, lamentablemente no la he visto, pero en esta categoría es a donde quería llegar, dado que en alguna entrada anterior prometí hablar de algo que sucedió aquí. Biutiful de Gonzales Iñarritu fue nominada representando a México, fuera de que sólo hay 6 mexicanos en los créditos de esa película, y tres de ellos son productores (Del Toro, Cuarón, Iñarritu), lo que quiere decir que la lana es mexicana y esta bien; la bronca es, que esa película no dice nada de México, no representa a México, a lo más, representa el trabajo, bueno o malo, de un cineasta mexicano. La película que debió de estar ahí, le guste a el pendejo de Calderón o no, era: El Infierno, de Luis Estrada, responsable de otras glorias como La Ley de Herodes y El Mundo Maravillos. Con El Infierno, Estrada cierra dramáticamente su trilogía sobre los problemas y realidades, tejeymanejes, de la política mexicana. Nuestro país tiene muchos otros problemas, y Luis Estrada es un cineasta no un sociologo/politologo/sabelotodo: Es un Cineasta. Retrata con su cámara UNA realidad tangible, UN aspecto de nuestra compleja realidad y lo hace extraordinariamente. ¿Por qué no fue El Infierno quien nos representó? la respuesta la tienen las personas que la vetaron.
No importa, yo disfruté la entrega, así como gente se prepara con papas fritas, cacahuates y cervezas para el Super Bowl, yo lo hago con los Oscar, y si alguno de ustedes que entran a este espacio no ha visto ninguna de las películas de Luis Estrada, véalas y entérense de ese terrible aspecto de nuestra realidad que todos quieren negar.

lunes, 21 de febrero de 2011

Los espejos...

Una mujer se detuvo delante de dos espejos encontrados y de pronto, apareció frente a mí, una humanidad completa. Al saber esto, la mujer no pudo con el peso de la historia y se desmoronó de tristeza. Entonces comprendí que con la caída de una mujer, caería la humanidad entera. Los espejos resultan ser –detrás de toda visión poética- esa gran ventana que nos permite mirar, sin obstáculos, a esa gigantesca calle, llamada Progreso.

Es suficiente con ponerse delante de él, para darnos cuenta de todo lo repulsivo que hay en esta idea. Borges dice: Los espejos y la copulación son abominables porque multiplican el número de hombres. ¿Alguien tiene algo que añadir? Si te paras frente a un espejo el suficiente tiempo, comenzarás a desconocer tu propio rostro, siendo lo más apropiado decir, que comenzarías a conocer tu propio rostro, tu naturaleza recóndita y súbita. Verás cosas desconocidas y no siempre gratas, que te conducirán a profundas reflexiones gesticulantes y ficticias. Solipsismos irremediables. Los espejos solamente saben caminos que llevan a los pies de una estatua asesinada, ensangrentada de su sombra. Los espejos son gigantes atrapados, que no saben lo que es el tiempo, ese enorme río que arrastra y desaparece todo lo que nace, ese lugar donde siempre, siempre, es hoy, donde el recuerdo del pasado se cohesiona con el falso futuro, en un grito de esperanza perdida.

De ser verdad que los ojos son la ventana del alma, necesariamente los espejos serán esa retorcida llave que abrirá de par en par dicha ventana. Debería de estar prohibido ver dentro del alma del hombre, así sea producto de un accidente axiomático y termodinámico. El alma es esa parte de nosotros que no debería ser alcanzada por ningún anhelo de trascendencia humana.

Si entendemos la poética idea que tenía Platón sobre el alma, veremos el por qué hay que impedir que salga de la cueva –que se llama cuerpo- donde se mantiene cautiva. Esconderla de la fútil idea de ser feliz. Hay que transformarse en el gran felón que, los políticamente correctos, esperan. Hay que sucumbir en el patíbulo de la moral.

Pretender que el alma, se rija por la moral, es condenarla a la razón humana, a esa tremenda divagación, a esa fórmula lingüística, a ese sofisma inquebrantable. La Moral y el Alma juntas, sería como juntar a Dios y el Diablo en una incestuosa relación, sometida a artificios lógicos demostrables, tesis y antítesis huérfanas de síntesis: la vacuidad.

El alma, la moral y la razón, partes oscuras y desconocidas a las que no debe tener acceso los sentimientos del hombre. Edificaría monumentos insoslayables a su vanidad y su ego. Demonios humanos que nos han llevado a rebasar horizontes, tal vez, demasiado lejanos. A caminar sobre ambiciones desmedidas, con los ojos abiertos y la mente cerrada, haciéndose siempre la pregunta equivocada: puedo en lugar de debo. Pavimentaron sus caminos, solidificando sus impenetrables pensamientos, sus positivismos y pragmatismos, sus marxismos, sus retóricas teológicas, sus evolucionismos, castrando y castrando, inventando y retorciendo, destruyendo y removiendo. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficiente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible… (JLB) Ante espectáculos de ese tipo, no nos queda más que gritar: Alma mía no te mires en ese espejo de progreso y soledad.