sábado, 6 de noviembre de 2010

Manuel M. Ponce: El nacionalismo romántico

Es necesaria una crítica que sea comprometida no sólo con el futuro, sino también con el pasado; ¿o es que, al olvidar, no nos volvemos cómplices de los crímenes y de todas las atrocidades de nuestros ancestros? El renunciamiento, el desdé, la indiferencia: todos males engendrados y heredados; cadenas inseparables de la historia, en suma: la desaparición de todo Bien que poseemos.

Los rescates históricos, la visión crítica que lleva a la recreación, a la desmitificación mediante la humanización misma de los personajes que involuntariamente llenan las páginas de la historia, es una tarea que cada vez, se ve más y más sometida, a la apatía de las masas. Los contratos sociales han perdido todo sustrato teórico y descansan sobre la Doxa alienada de la historia oficial. Las estatuas de todos los héroes (inventados o no) sirven como cagaderos de palomas, ornamentos inservibles, el daguerrotipo de la abuela, imágenes que nada nos dicen sobre nosotros mismos. Hasta que alguien, decide salir de la oscuridad de su caverna personal y se pregunta: ¿por qué las cosas funcionan de un modo y no de otro? ¿Somos en verdad sujetos culturales? ¿Accidentes de la termodinámica? O simplemente: ¿Somos porque estamos? ¿Qué tiene que ver el pasado de mi patria conmigo? ¿Qué voces del pasado resuenan en mí, con la misma intensidad, que el propio latir de mi corazón? ¿Qué compromiso tácito, implícito, contraje con mi historia? ¿Con la Historia?

Víctor Manuel Carlos Gómez, historiador hidrocálido (por adopción y convicción, que es más valioso) recientemente publicó un ensayo sobre la vida y obra de una de las figuras más celebres de la corta e industrializada vida de Aguascalientes: Manuel M. Ponce. Así como Víctor quién realmente nació en Tijuana, ciudad fronteriza y de peligros dramáticos, Manuel M. Ponce, tampoco es natural de esta ciudad, él nació en la vecina ciudad de Fresnillo, Zacatecas; y a la corta edad de 4 años, su familia cambió su residencia a este lugar céntrico dentro de la geografía nacional. Tal vez de ahí nazca una fascinación inconsciente por la figura del compositor, y la consecuente necesidad de abordarlo de manera natural, como un igual y no como a una figura histórica de esas que cagaban ángeles y eran inmaculadas. Contextualizarlo sin otro fin, que el de entenderlo. Plasmar el rostro propio en el ajeno y generar un dialogo interno que resuelva todas las dudas que ya no son propias, sino de todo un pueblo. Encontrar en la visión histórica el respaldo a todo cuanto sucede, no como búsqueda de respuesta (que engreído sería eso), más que como consuelo, agua para el incendio de incertidumbre que calcina y destruye por dentro.

Manuel M. Ponce: El nacionalismo romántico, es el título de este ensayo que no rebasa las 80 páginas, porque no lo necesita, porque no es la intención emperifollarse de palabras. La brevedad, que gran trofeo. Pocos textos hay tan honestos como este, que parten de una premisa, simple tal vez, pero concreta; y que no se engancha con la avaricia de develar respuestas, de presentarse igual que un gladiador presenta la cabeza del León recién aniquilado, como trofeo, símbolo inapelable de su superioridad fálica. No, en este caso, jamás pierde de vista (Víctor quiero decir) su principal objetivo: entender a esta figura clave en el desarrollo cultural (particularmente musical) de este país, justo en su momento de ruptura, de cambió atroz. En los años nacionales de conflicto cíclico, de tesones de tierra ennegrecidos por la sangre derramada. De los cantos de desgarre, de flagelo. Las dictaduras inmemoriales, los personajes enmudecidos, los vaivenes irremediables: todo el peso de la historia sostenido en una nota interminable y trágica, como trágico es el sino de una nación hambrienta de todo. Las composiciones de este mexicano, nacionalista, ciudadano del mundo, que sonaron con estruendos de valquiria en las buenas conciencias de los mejores auditorios del mundo, siguen clamando por su verdadero lugar en el suceder cotidiano de una nación, que 100 años después, sigue caminando sobre lodazales de sangre, sobre conflictos de intereses de unos cuantos, sobre la hambruna.

Entender para entenderse, identificarse como parte del otro y de paso, descobijar un poco los píes fríos de las estatuas, que yacen frente a una fuente inamovible, en un marco verde y olvidado de alguna plaza de cualquier lugar del mundo, y pensar, porque no, si el ego nos lo permite, que alguno más, continuara la tarea, de darle rostro, nombre y dimensión a las estatuas, que están cansadas de que se caguen en ellas todos los días.
Éste libro se puede conseguir en la librería del Instituto Cultural de Aguascalientes, perdonen que no ponga ni la foto del libro, pero los del ICA, que son los que lo editan, ni siquiera lo tienen en su página; nadie sabe que existe. Con éste, son dos los libros de amigos míos que se han editado bajo este sello, y los dos corren el riesgo de pasar inadvertidos. El primero, de mi amigo Juan Ignacio Macías Quintero: Problematicas de la arqueología en el sur-occidente de Aguascalientes o algo así, y el presente. Búsquenlo y adquiéranlo, no supera los 30 pesos, y por otro lado, si alguno de ustedes que siguen el blog, les interesa y son de cualquier parte del mundo que no sea este Estado, me comprometo a que Víctor me proporcione un PDF y se los hago llegar. Llevensela leve...

lunes, 1 de noviembre de 2010

Peliculas de terror

Vamos a ver, he estado un tanto ocupado y después de la muerte del poeta mexicano Alí Chumacero, me volvió a pegar la depre, como bien dijo mi amiga Silvia: La muerte anda en el librero. En fin, el caso es que están las celebraciones de la muerte en México, y se de antemano que hay gente que sigue estas palabras que escribo de varias partes de hispanoamérica y que no todos están familiarizados con nuestra forma tan particular de celebrar dichas fiestas. Pero este no es un texto donde vaya hablar de eso, algún día les compartiré una conferencia que dí al respecto en la vecina ciudad de Zacatecas, pero hoy, simplemente les compartiré mi lista de las películas de terror, horror, gore, suspenso, thriller y cuanto más, he disfrutado, si no han visto alguna, pues a sentarse frente a la tele y a soltar adrenalina un rato (se aceptan sugerencias):
El gabinete del Dr. Caligari (Alemania 1920)
Nosferathu (Alemania 1922)
Frankenstain (USA 1931)
Dr jeckyl and Mr. Hyde (USA 1931)
Mummy (USA 1932)
Freaks (USA 1932)
Village of the damned (UK 1960)
Psicosis (USA 1960)
Los Pájaros (USA 1963)
Blow up (Italia 1966)
La noche de los muertos vivientes (USA 1968)
Rosemary's Baby (USA 1968)
Hasta el viento tiene miedo (México 1968)
A media noche tomare tu alma (Brasil 1969)
El libro de piedra (México 1969)
El Exorcista (USA 1973)
Texas's chainsaw massacre (USA 1974)
No profanar el sueño de los muertos (Italia 1974)
The Omen (USA 1976)
Carrie (USA 1976)
Suspiria (Italia 1977)
Bodysnatchers (USA 1978)
Haloween (USA 1978)
Alien (USA 1979)
Fryday's 13 (USA 1980)
The Shining (USA 1980)
El Ente (USA 1981)
Poltergaist (USA 1982)
Nightmare on Elm Street (USA 1984)
Los hijos del maiz (USA 1984)
La Mosca (USA 1986)
Hellraiser (USA 1987)
Monkey shine (USA 1988)
It (USA 1990)
Cape Fear (USA 1991)
The silence of the lambs (USA 1991)
La gente detras de las paredes (USA 1991)
Dracula (USA 1993)
Cronos (México 1993)
Seven (USA 1995)
Ringu (Japon 1998)
Los sin nombre (España 1999)
El espinazo del diablo (México-España 2001)
The Others (USA 2001)
Exterminio (USA 2002)
Ju-On (Japon 2002)
Tale of two sisters (Corea 2003)
Shutter (Tailandia 2004)
Trick r' treat (USA 2007)
El Orfanato (España 2007)